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May 01 2008
Supplied or written by Susan Spronk

En el mes de febrero, algo inusual sucedi贸 en la ciudad de La Paz. Las lluvias torrenciales que cayeron en la regi贸n averiaron una de las tuber铆as que provee servicios de agua a la zona m谩s rica de la ciudad, dejando a los residentes de la zona sur sin el servicio por varios d铆as. Si bien es com煤n que la gente de escasos recursos no cuente con agua en sus casas, la gente de las clases alta y media est谩 acostumbrada a tener agua cada vez que abre la canilla. Buscando responsables, los residentes de la zona sur echaron la culpa a la incapacidad con la que se maneja la empresa p煤blica resucitando un debate sobre la privatizaci贸n del agua que fue temporalmente dejado de lado despu茅s de las "guerras del agua" en los a帽os 2000 y 2005.

Bolivia jug贸 un papel muy importante en la historia de la privatizaci贸n de agua en tiempos neoliberales. Las im谩genes de la gente en las calles de Cochabamba en el mes de abril de 2000 fueron difundidas ampliamente por la prensa internacional. La derrota de la compa帽铆a americana Bechtel es citada como la primera victoria contra una compa帽铆a transnacional en Am茅rica Latina. El movimiento social que surgi贸 en el valle cochabambino le exigi贸 al Estado la anulaci贸n de todos los contratos privados en los que los recursos naturales estuvieran en juego, hasta imponerse en El Alto, e influir en las demandas de los manifestantes durante la Guerra del Gas en octubre de 2003. Un a帽o y medio despu茅s, la Federaci贸n de Juntas Vecinales de El Alto (FEJUVE-El Alto) organiz贸 un paro c铆vico que oblig贸 al entonces presidente Carlos Mesa a cancelar el segundo contrato privado con una empresa multinacional en Bolivia en el periodo neoliberal. Estas dos luchas han puesto a Bolivia en el centro de las miradas para aprender de sus experiencias alternativas a la privatizaci贸n.

Sin embargo, ocho a帽os despu茅s de la primera Guerra del Agua, el rendimiento de las dos empresas de agua que han vuelto a manos p煤blicas, provoca serias interrogantes sobre la viabilidad de la alternativa "p煤blico-estatal" en los estados d茅biles de los pa铆ses del sur, como es el caso del estado boliviano.

M谩s all谩 del debate sobre "lo p煤blico" versus "lo privado"

En los a帽os 90, dos posiciones encontradas surgieron en la literatura sobre la privatizaci贸n de servicios b谩sicos tales como el agua potable: los activistas e investigadores que estaban a favor de la privatizaci贸n y los opositores que favorec铆an formas estatales de propiedad y control. El problema de este debate es que presenta "lo p煤blico" (en otras palabras lo "estatal") y "lo privado" como conceptos opuestos. En Bolivia, hay una tercera posici贸n que supera los malentendidos que crea este debate. De acuerdo a esta perspectiva, las condiciones que impiden que la gente de escasos recursos acceda al agua鈥攑obreza e incapacidad pol铆tica鈥攑ersistir谩n sin importar que la empresa sea p煤blica o privada. Es decir, no es suficiente con re-nacionalizar las empresas que proveen los servicios b谩sicos.

Considerando el pobre rendimiento de las empresas p煤blicas, los activistas que luchan por la justicia del agua enfatizan en la necesidad de colectivizar la propiedad y de crear una democracia popular. Sin estos cambios, el servicio no mejorar谩. Como plantea Oscar Olivera, portavoz de la Coordinadora del Agua, "Frente a la privatizaci贸n, su aut茅ntico opuesto es pues la re-apropiaci贸n social de esas riquezas por parte de la clase trabajadora organizada en estructuras de gesti贸n y control comunales, asamble铆stas, barriales, sindicales, y de base." [1]

Hasta el momento, sin embargo, el movimiento social boliviano por la justicia del agua no ha logrado efectivizar la demanda de una democratizaci贸n basada en conceptos de "manejo comunal." Muy por el contrario, la lucha por instaurar el "control social" en las empresas p煤blicas en La Paz-El Alto y Cochabamba provoco una fuerte resistencia de las instancias de poder expresadas en los gobiernos municipales, el gobierno central y las instituciones financieras internacionales.

La nueva empresa de agua en La Paz-El Alto

Aunque el gobierno prometi贸 a la poblaci贸n alte帽a anular el contrato en las ciudades de La Paz y El Alto en enero de 2005, dos a帽os pasaron antes de que esta promesa se hiciera efectiva. El problema principal fue el temor del gobierno a ser objeto de una demanda multimillonaria muy similar al juicio que la Bechtel lanz贸 contra el gobierno boliviano en el CIADI el 2002 [2], por parte de la Suez, la compa帽铆a francesa socia mayoritaria del consorcio privado Aguas del Illimani. Despu茅s de dos a帽os de negociaciones a puerta cerrada, el gobierno finalmente cancel贸 el contrato ofreciendo a la Suez una compensaci贸n monetaria por las molestias causadas y conform贸 una nueva compa帽铆a de agua, EPSAS, para asumir sus funciones.

En un acuerdo firmado en enero de 2007, el gobierno boliviano pag贸 a la Suez y sus socios 5,5 millones de d贸lares estadounidenses para compensarlos por la perdida de sus ganancias. El gobierno asumi贸 tambi茅n alrededor de 9,5 millones de d贸lares en deudas contra铆das por Aguas del Illimani con instituciones financieras multilaterales, tales como la Corporaci贸n Internacional Financiera (el brazo privado del Banco Mundial), el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporaci贸n Andina de Fomento. Actualmente, la mitad de los ingresos de la EPSAS va a pagar las deudas, lo que ha afectado gravemente la liquidez financiera de la empresa. [3] Entonces, no es una sorpresa que a la EPSAS le falten recursos econ贸micos para ejecutar obras de emergencia como la ruptura de la tuber铆a de Achumani. En resumen, la Suez no tuvo que recurrir a un tribunal internacional porque recibi贸 una compensaci贸n por los "da帽os causados." Las utilidades de la empresa eran de 1,5 millones de d贸lares anuales a los que se suma otro mill贸n extra anual que recib铆a por costos de administraci贸n. [4]

La idea original fue que EPSAS fuera una compa帽铆a transitoria pero la fecha l铆mite para remplazarla con la nueva empresa venci贸 hace varios meses atr谩s. El gobierno convoc贸 a una comisi贸n interinstitucional para conformar una nueva empresa que cuente con participaci贸n de la dos FEJUVEs (La Paz y El Alto), los alcaldes y representantes del Ministerio de Agua. El rol de esta comisi贸n es evaluar las propuestas sobre el nuevo modelo de gesti贸n. Durante las movilizaciones que se dieron entre el 2003 y 2005, la FEJUVE-El Alto fue unas de las organizaci贸n m谩s militantes en el pa铆s. Sin embargo, en la actualidad es una organizaci贸n cercana al gobierno de Morales y no se opone a la agenda de este.

Despu茅s de la "Segunda Guerra del Agua" en El Alto en enero de 2005, la FEJUVE-El Alto circul贸 una propuesta para la nueva empresa. La propuesta contemplaba un alto nivel de participaci贸n popular, incluyendo la conformaci贸n de una asamblea popular compuesta por delegados elegidos de todos los distritos de la ciudad. La asamblea ser铆a la encargada de formular la pol铆tica de la empresa en su rol de m谩xima autoridad. [5] Frente a la fuerte presi贸n pol铆tica de los dos alcaldes y las agencias donantes鈥 los mismos que est谩n a favor de una empresa mixta鈥攍a propuesta se convirti贸 en una versi贸n "light" con poca participaci贸n popular. [6] Seg煤n Felipe Quispe, el representante de la FEJUVE-El Alto en la comisi贸n interinstitucional, la organizaci贸n alte帽a est谩 demandando solamente que las FEJUVEs de ambas ciudades tengan un representante en el directorio de la nueva empresa. [7]

La presi贸n de los pol铆ticos y las agencias financieras explica en parte porqu茅 la FEJUVE-El Alto decidi贸 modificar la propuesta. Su desmovilizaci贸n tambi茅n es una consecuencia de los conflictos internos que se han suscitado desde la elecci贸n del MAS en diciembre de 2005. Como nota Raquel Guti茅rrez, una estudiosa de los movimientos sociales en Bolivia en una reciente entrevista, los movimientos sociales en los pa铆ses latinoamericanos que eligieron partidos de centro-izquierda est谩n en "un periodo gris." Guti茅rrez menciona dos razones claves de la incertidumbre dentro el 谩mbito de los movimientos sociales: "Primero, la implementaci贸n de medidas gubernamentales por parte de quienes est谩n en funci贸n de poder, es percibida por pr谩cticamente todos como insuficiente; y segundo, porque toda la experiencia de la ola de luchas del momento, del desborde de lo institucional y del surgimiento de esto que empez贸 a ser una nueva forma de hacer pol铆tica, de participaci贸n directa, de asambleismo, de horizontalidad de generaci贸n de consenso a partir de deliberaciones largas en m煤ltiples niveles, de tomar en las manos de alguna manera el destino inmediato de las cosas, todo eso vuelve a quedar ce帽ido a c谩nones de procedimiento y de administraci贸n absolutamente verticales heredados adem谩s de la historia estatal larga en cada caso particular." [8]

La pol铆tica de captaci贸n relacionada con las estructuras pol铆ticas jer谩rquicas tambi茅n afect贸 a la FEJUVE-El Alto. El gobierno del MAS puso a Abel Mamani al frente del Ministerio de Agua creado en enero de 2006. Mamani fue inmediatamente criticado por otros miembros de la FEJUVE que dicen que utiliz贸 a la organizaci贸n barrial para beneficio pol铆tico propio. Otros dicen que 茅l dio la espalda a sus bases y que no cumpli贸 con su mandato como dirigente social. Carlos Rojas, ex-dirigente de la FEJUVE (2004-2006), coment贸 que el estatus legal de la EPSAS es ambiguo: "Aguas del Illimani en realidad nunca sali贸. La nueva empresa de agua tiene la misma estructura administrativa que la compa帽铆a privada: las mismas personas siguen trabajando; tiene el mismo NIT; y tiene la misma cuenta bancaria que la compa帽铆a anterior." [9] En efecto, la EPSAS es en realidad una sociedad an贸nima entonces no es verdaderamente una empresa "p煤blica": tiene dos socios privados y esta sujeta a los marcos legales que rigen las entidades comerciales. Otro de los factores que preocupa tambi茅n desde el funcionamiento de la EPSAS, es que el precio de una conexi贸n de agua potable aument贸 de 155 a 175 d贸lares.

Cuando pregunt茅 a Carlos Rojas porqu茅 la FEJUVE-El Alto no se moviliz贸 contra la subida de la tarifa, me explic贸 que el gobierno neutraliz贸 la reacci贸n de los nuevos dirigentes ofreci茅ndoles puestos pol铆ticos y recursos financieros. Por ejemplo, corre el rumor de que la FEJUVE compr贸 un nuevo auto con el dinero que la organizaci贸n recibi贸 del gobierno.

La gesti贸n de Abel Mamani fue muy controversial. En noviembre de 2007 la prensa public贸 historias de varios esc谩ndalos en los que el Ministro estaba implicado y r谩pidamente fue removido del cargo. Los dirigentes de la FEJUVE-El Alto demandaron que el nuevo ministro sea un alte帽o. En vez de eso, el gobierno nombr贸 a Walter Valda como ministro interino, una persona con experiencia de trabajo en temas de agua con campesinos en el departamento de Chuquisaca, pero que tiene poco conocimiento sobre asuntos urbanos. La comisi贸n interinstitucional no se reuni贸 desde noviembre del a帽o pasado. Todav铆a la propuesta concreta por conformar la nueva empresa no se concretiza, ni se sabe cuando sustituir谩 la EPSAS o si va a continuar as铆 para siempre.

La Guerra del Agua de Cochabamba: "Ganamos la batalla pero no la guerra"

Despu茅s de la Guerra del Agua, el "control social" fue promovido como una medida para resolver los problemas que afectan las empresas p煤blicas tales como la corrupci贸n. Antes de 2000, el directorio de la empresa estaba compuesto s贸lo por profesionales y pol铆ticos. A partir de abril de 2002 hay tres directores ciudadanos elegidos directamente por la poblaci贸n que representan a los diferentes distritos en los que esta dividida la ciudad. Sin embargo, los problemas que afectan a las empresas p煤blicas no se resuelvan con un bajo nivel de "control social."

Desde hacer seis a帽os, SEMAPA, la empresa p煤blica de Cochabamba, est谩 en permanente crisis. Desde la conformaci贸n de SEMAPA con control social el 2002, dos gerentes fueron despedidos por actos de corrupci贸n. El mas reciente, Eduardo Rojas (2006-2007), fue todav铆a peor que Gonzalo Ugalde (2002-2005). Mientras que ambos consideraban a la empresa como bot铆n pol铆tico, contratando sus aliados y parientes, Rojas contrat贸 a m谩s personal administrativo (consultores y secretarias) que recib铆an altos salarios pero no prove铆an servicios al p煤blico. Por lo menos Ugalde contrat贸 obreros para ejecutar obras. Debido a estos problemas, el BID decidi贸 suspender el cr茅dito por 18 millones de d贸lares, cuya primera parte fue empleada en la "modernizaci贸n" de la empresa. En la actualidad, la empresa una vez se enfrenta a la dura tarea de obtener fondos que puedan emplearse en la manutenci贸n y expansi贸n el sistema de agua potable y alcantarillado.

No obstante estos problemas, hay dos se帽ales importantes que nos hacen pensar que la situaci贸n podr铆a mejorar en el futuro. Primero, hay una renovaci贸n importante en el sindicato. Por m谩s de veinte a帽os, el sindicato de los trabajadores de la empresa fue controlado por una "mafia sindical." Los trabajadores sospechaban que los dirigentes estaban manejando un sistema de conexiones clandestinas que costaba a la empresa 100.000 $US al mes en ingresos perdidos. Desde el a帽o 2000, un grupo de trabajadores esta intentando democratizar el sindicato. Gracias a sus esfuerzos, en octubre de 2005, la empresa despidi贸 uno de los dirigentes sindicales porque organiz贸 una huelga ilegal para apoyar a uno de los gerentes corruptos. Por primera vez en m谩s de 25 a帽os, las elecciones para remplazar la dirigencia sindical fueron mediante voto secreto. Adem谩s, hubo una elecci贸n entre dos planchas de candidatos. Nueve de cada diez trabajadores sindicalizados votaron y de ellos el 70% vot贸 por una nueva dirigencia cuyo compromiso estaba expreso en la democratizaci贸n del sindicato. [10]

Segundo, la Asociaci贸n de Sistemas Comunitarios de Agua del Sur (ASICA-Sur) tuvo 茅xito en los 煤ltimos a帽os. ASICA-Sur se retir贸 temporalmente de la lucha interna en SEMAPA porque la organizaci贸n quiere dedicarse a la tarea de construir sistemas de agua potable en los barrios pobres que no cuentan con servicios b谩sicos. Hace poco, ASICA-Sur obtuvo financiamiento de la Uni贸n Europa para construir redes secundarias en los distritos 7 y 14 de Cochabamba. Seg煤n el presidente de esta asociaci贸n, Abraham Grandydier, estos sistemas ser谩n administrados por las comunidades que adquirir谩n agua en bloque de SEMAPA. [11] En el corto plazo, es posible que las iniciativas de ASICA-Sur pongan en riesgo la racionalidad del sistema urbano porque va a fraccionarlo a煤n m谩s. El sistema formal ya funciona mas como un archipi茅lago que como una red.

Considerando todos los problemas confrontados por SEMAPA en los 煤ltimos a帽os, la percepci贸n local es que SEMAPA no es otra cosa que un modelo que contiene todas las fallas y limitaciones de una empresa p煤blica. Como menciona Norma Barrera, una empleada que est谩 trabajando con el grupo de reformistas dentro de la empresa, "La estructura de la empresa tiene que ser renovada completamente desde arriba hasta abajo. Poner buenas personas en la gesti贸n no resolver谩 el problema porque la estructura est谩 podrida desde el centro." [12] Entre los activistas en Cochabamba, hay varias opiniones sobre los culpables. Para algunos la responsabilidad recae en el alcalde quien es el que controla el presupuesto. Para otros, el problema esta en la corrupci贸n y la falta de capacidad por parte de los directores ciudadanos. Los cochabambinos contin煤an sus esfuerzos para elaborar un nuevo modelo de gesti贸n y los debates sobre el futuro de la empresa contin煤an.

Concluyendo

A pesar de los resultados poco alentadores que tuvieron las Guerras del Agua a nivel local, el impacto de dichas guerras al nivel internacional fue impresionante. A principios de 2002, los grandes transnacionales anunciaron su retiro de los mercados "riesgosos" del Sur y dijeron que van a concentrar sus inversiones en los mercados m谩s lucrativos. En efecto, la mayor铆a de las concesiones privadas auspiciadas por el Banco Mundial en el sector agua en el a帽o 2006 fueron a China. [13] Como resultado de este cambio en el mercado internacional, los activistas que est谩n luchando por la justicia del agua en Am茅rica Latina pueden permitirse actuar menos a la defensiva y hablar honestamente de las fallas del sector p煤blico y privado.

No hay duda sobre la urgente necesidad de reformar el Estado local y las empresas p煤blicas para garantizar servicios universales. Las empresas p煤blicas en otros pa铆ses nos muestran que hay varios factores que explican la derrota de 茅stas en Bolivia. Es cierto que las empresas p煤blicas responden mas a las necesidades de los pobres cuando la administraci贸n de la empresa esta sujeta a las demandas de grupos de usuarios bien organizados y combativos. Pero, como el ejemplo de Cochabamba claramente lo muestra, no es suficiente. La presencia de sindicatos democr谩ticos con un fuerte compromiso social es otro factor clave. Al final son los trabajadores quienes ejecutan las decisiones. El factor m谩s importante, sin embargo, es el financiamiento p煤blico. Por ejemplo, bajo la administraci贸n del alcalde progresista Paco Moncayo, el gobierno municipal de Quito, Ecuador, mejor贸 la cobertura de agua potable de 65% a 98% en siete a帽os gracias a un importante financiamiento del gobierno y fuentes internacionales. La empresa, EMAAP-Q, es 100% p煤blica y es considerada como una de las mejores empresas p煤blicas de Am茅rica Latina.

Hasta ahora la mayor铆a de los esfuerzos de los movimientos sociales involucrados con la problem谩tica del agua estuvieron enfocados en la lucha contra la privatizaci贸n de los servicios b谩sicos. Por esta raz贸n, los factores que determinan un buen servicio p煤blico son poco conocidos. Ahora que las multinacionales est谩n en retirada, el espacio pol铆tico para la discusi贸n de alternativas reales es mucho m谩s amplio.

Susan Spronk est谩 investigando el papel de los sindicatos en las empresas p煤blicas de agua en Bolivia, Ecuador y Per煤. Su correo electr贸nico es ss956@cornell.edu o susanspronk@yahoo.ca.

Referencias

1 Oscar Olivera y Tom Lewis, 隆Cochabamba!: Water War in Bolivia, 2004, p. 156-157

2 Ver Food and Water Watch, "Cochabamba 鈥 Victory over Bechtel," 2007, disponible en ingles en http://www.foodandwaterwatch.org

3 "EPSAS destina la mitad de ingresos a deudas pasadas," La Raz贸n, Noviembre 9 de 2007

4 Ver Carlos Crespo Flores, "Soberan铆a y autogesti贸n en la terminaci贸n del contrato con AISA y el futuro del servicio" bolpress, 12 de enero de 2007, disponible en www.bolpress.com.

5 Julian P茅rez (2005) "Social Resistance in El Alto-Bolivia: Aguas del Illimani, a Concession Targeting the Poor," in Reclaiming Public Water, disponible en http://www.tni.org/books/publicwater.pdf

6 Carlos Crespo Flores (2006) "Hacia una pol铆tica de los bienes comunes del agua en Bolivia: La desaf铆os y contradicciones de la agenda post 鈥楪uerra del Agua,鈥" Ponencia presentada en la conferencia de Ingenieros sin Fronteras, Barcelona, Espa帽a, disponible en http://agua.isf.es/semana_agua/CAST/wgrw/pon_presentadas/Doc9_CCrespo_2pag_xcara_a_dobre%20cara.pdf

7 Felipe Quispe, entrevista con la autora, El Alto, 11 de febrero de 2008

8 Raquel Guti茅rrez, entrevista realizada por Marcela Olivera y Stefan Frank, 2008, disponible en http://www.ubnoticias.org/en/article/we-won-but-we-lost

9 Carlos Rojas, entrevista con la autora, El Alto, 5 de marzo de 2008

10 H茅ctor Ugarte Rivero, Secretario General del sindicato de SEMAPA, Cochabamba, 26 de febrero de 2008

11 Abraham Grendydier, Presidente de ASICA-Sur, Cochabamba, Cochabamba, 29 de febrero de 2008

12 Norma Barrera, Jefa de las oficinas de ODECO en SEMAPA, Cochabamba, 26 de febrero de 2008

13 Ver datos de la participaci贸n privada del Banco Mundial, disponible en http://ppi.worldbank.org



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